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Archive for 16 diciembre 2007

La Andrómaca de Eurípides se sitúa, con ciertos reparos, en torno al 427 a.C. Trata las consecuencias de la guerra y, de alguna manera, se caracteriza por la acumulación de temas. Andrómaca, esposa de Héctor, vive ahora en Ptía como esclava de Neoptólemo a quien ha dado un hijo. Pero Hermione, la legítima esposa de Neoptólemo que no puede tener hijos, ciega de rabia la amenaza de muerte. Su padre Menelao la ayuda en sus planes, mientras que Peleo, anciano abuelo de Neoptólemo, defiende valientemente a Andrómaca y a su tierno biznieto. Al final, después del asesinato de Neoptólemo a manos de Orestes, Tetis aparece como dea ex machina resolviendo la situación.

En la literatura griega las emociones no se presentan generalmente en lo que podíamos llamar su estado puro: las mismas descripciones pueden referirse a emociones contrapuestas, y se tiende al simbolismo, especialmente de dos reacciones fundamentales: la risa y las lágrimas.

La Andrómaca de Eurípides es una pieza en la que “acontece desgracia tras desgracia” (v. 802), por lo que las lágrimas inundan la escena constantemente. En la Iliada veíamos a Andrómaca en el canto VI coger a su hijo en brazos dakruoen gelasasa, mientras lloraba con una sonrisa en los labios, traduciendo con ello la mezcla de emociones que es tan frecuente en los personajes homéricos. Pero en la obra de Eurípides sus lágrimas no  mantienen rastro de felicidad, aunque comportan ciertos rasgos de placer en cuanto que liberan a la mujer de parte de su dolor y, la propia Andrómaca afirma que siempre se ve envuelta en lamentos, gemidos y lágrimas desde la caída de Troya, y que “por su propia naturaleza, para las mujeres supone un alivio de sus desgracias presentes el tenerlas siempre en la boca y en la lengua” (v. 93-95, traducción de J.A. López Férez, ed. Cátedra)

En La Iliada son normales las lágrimas en los héroes troyanos, no son despreciados por ellas y no manifiestan ningún sentimiento de vergüenza. En un fragmento de Arquíloco ya se aprecia el concepto posterior de que “los hombres no lloran” y se manifiesta verbalmente la idea en las palabras que Eurípides pone en boca de Orestes cuando se dirige a Electra (Or.1022-1023) diciéndole que se resigne a los acontecimientos “dejando sus lamentaciones de mujer”  Será, no obstante, en Sófocles donde el héroe muestre su vergüenza por sus lágrimas: Áyax llora y muestra, dice, una conducta propia de mujer. En Eurípides, la idea de que las lágrimas son cosas de mujeres se convierte en una excusa que citan las propias heroinas: Andrómaca, después de contar su situación y pedirle a la esclava que vaya en busca de Peleo, le dice (v.91-ss) que ella se quedará soltando “hacia el éter los lamentos, gemidos y lágrimas“. Y así es durante toda su presencia en escena, en la que reduce su existencia posterior a la muerte de Héctor a  sus lamentos : “Muchas lágrimas me bajaron por el rostro cuando dejaba ciudad, tálamo y un esposo caído en el polvo […[ Torturada[…] me consumo en llanto como un manantial que desde una roca gotea“(v.110-ss) y repite la misma idea después : ” Tengo los ojos llenos de lágrimas; goteo como un manantial sin sol desde una roca lisa” (v.531-532), retomando el tema homérico de la fuente sombría que cae desde una roca, que Eurípides también utiliza en Suplicantes: “Insaciable, el doloroso placer de la lamentación me arrastra -como de una inaccesible roca corre una gota húmeda-…”

Andrómaca no puede retener sus lágrimas, porque las lágrimas son a veces una manera de hablar. En Sófocles, las lágrimas pueden llegar ser una forma de conducta: “…no quiero faltar a éste mi deber, tengo que seguir llorando a mi padre desdichado“, dice  Electra (Electra, v.132-ss). En Eurípides, en cambio, las lágrimas no sirven más que para constatar la impotencia: “¿Qué ganarías, si quisieras gemir siempre?”, pregunta Heraclés (Alcestis, v.1.079) Menos en Suplicantes, donde Teseo invita a Adrasto a que se explique en vez de llorar (v.111-112), los personajes de Eurípides usan sus lágrimas sin la finalidad de persuadir que encontrará la Retórica, sólo como un símbolo más de la desgracia que les embarga y como un medio de comunicación de ésta. Después del intento de suicidio, Hermíone pasa el tiempo en escena llorando: “Gimo por la funesta osadía que cometí” (v. 838)

Al principio del Agamenón de Eurípides, el rey se queja de que  no puede llorar como el común de los  mortales, pero en Andrómaca, Peleo sí llora lamentando la muerte de su hijo Neoptólemo cuando el mensajero la relata: ” anciano y desdichado, lloro” (v.1200), porque es un lugar común el llanto por los muertos, así como lo son las deploraciones anticipadas de muertes que, de hecho, luego no se producen. Este caso, que ya se da en la Odisea, es el caso de la propia Andrómaca, que en el dramático momento en que cree que ella y su hijo van a morir, justo antes de la intervención de Peleo, anticipa con sus lágrimas el patetismo del futuro inminente de su muerte. Y, a falta de más testigos que la lloren, es la propia heroina, con su hijo, quien deplora con lamentos su marcha: ” con mis manos ensangrentadas, ligadas con ataduras, […] suplica, hijo mío,[…] tengo los ojos llenos de lágrimas” (v. 501, 526, 531)

El llanto por los muertos se considera apropiado incluso en los hombres; Andrómaca le dice a su hijo en su despedida que le cuente a su padre Neoptólemo lo ocurrido “besándolo, vertiendo lágrimas y abrazándolo” (v. 418)

Y es que la vida entre lágrimas es propia de los mortales, a diferencia de los dioses, por lo que Tetis, en su aparición  final, le dice a Peleo que “debería haber tenido hijos que llantos no suscitan” (1237), es decir, inmortales.

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Los siguientes “pasos “no son más que una guía para empezar a enfrentaros con el texto en latín, sea de Cicerón o de cualquier otro autor. Son resultado de una experiencia docente personal (la mía) y no tienen por qué ser válidas para todos vosotros.

 

a.- Lo primero que has de buscar en el texto es el verbo. Subráyalo. Analiza la forma verbal: si el verbo está en primera o en segunda persona, el sujeto será YO/ TÚ/ NOSOTROS o VOSOTROS. Piensa que la norma en latín es que los pronombres sujeto no aparezcan, y, por tanto, no has de buscar nominativo-sujeto. Si el verbo está en 3ªp. necesitas encontrar un sujeto en caso nominativo, que será singular o plural según la concordancia con el verbo. 

b.- En latín no existe el artículo, por lo tanto tendrás que suplirlo en español. Generalmente se usa el artículo determinado, pero hay casos de sentencias o máximas en que es mejor usar el indeterminado. Además, el contexto nos indicará pistas sobre su uso, y habremos de incorporar a la traducción la presencia del artículo determinado o indeterminado según nos sea conocido o desconocido el sustantivo traducido. 

c.- El verbo será atributivo o predicativo. En el primer caso, el ATRIBUTO irá en caso Nominativo (Con un verbo “sum” sólo pueden ir acusativos cuando éste funciona como auxiliar, cuando es una oración de infinitivo o si se trata de un acusativo de relación) Si el verbo es transitivo, podremos llevar OD, y cualquier otro complemento, pero nunca tendremos acusativos cuando el verbo esté en pasiva (excepto el acusativo de relación, muy poco usado) 

d.- Las palabras de una misma unidad sintáctica irán siempre en el mismo género y número, pero no han de ir necesariamente juntas en el texto:  

Scio    sententiam    quoque      tuam    apud   vetera   Romae    templa

1ªp.sg      Ac.sg.f.            Adv.           Ac.sg.f.    prep.     Ac.n.pl.   Gen.        Ac.n.pl.

                                                                                                              CN  

V              OD  …………………………………..OD          CC………………………….CC

*Conozco la opinión          también        tuya      sobre   antiguos      de Roma los templos 

“Conozco también tu opinión sobre los antiguos templos de Roma”

 

-Si el OD fuera de persona, habría que poner en la traducción la preposición “a” (Scio tuam matrem: “Conozco a tu madre”)

-El adjetivo concierta con el sustantivo en género, número y caso, pero no tienen que ir juntos en el texto. Así, la posición del CN entre un sustantivo y su adjetivo es muy corriente

 

-Siempre que puedas, es aconsejable mantener el orden del texto. Si aún así, te parece que la traducción no tiene sentido, recurre a la estructura sintáctica:                        

 SUJ + Vb + OD + OI + CC…

y ten presente que un verbo sólo puede llevar un elemento de cada.  

e.-  Para la traducción es necesario el análisis, que ha de incluir la morfología y la sintaxis.

f.- Diferentes funciones traen como consecuencia diferentes formas. Comparemos estas cinco oraciones en latín y su traducción: 

1.      T.Aemilius et Q. Fabius consules fiunt.Tito Emilio y Quinto Fabio llegan a ser cónsules

2.      Tribuni rem saepe contra consules temptatam suscipiunt.“Los tribunos asumen el asunto frecuentemente intentado contra los cónsules”

3.      Adiutore consule obtineri possetCon el cónsul como colaborador, podría conseguirse”

4.      Consul in sententia sua manebat “El cónsul se mantenía en su opinión”

5.      Coniuges consulum venierunt ad Caesarem.“Las esposas de los cónsules acudieron junto a César” 

Comparemos ahora las diferentes formas que adopta la palabra consul,-is, según la función que realiza:           

-consules:                  Nominativo plural      = ATRIBUTO           

-contra consules:      Acusativo plural        = CC           

-consule:                    Ablativo singular       = CC           

-consul:                      Nominativo sg.          = SUJETO           

-consulum:                 Genitivo plural           = CN 

La oposición entre consul y consules no nos extraña, pues en castellano se usa para la diferenciación del singular y el plural. Tampoco nos es ajena la presencia de una preposición delante del sustantivo para introducir un complemento circunstancial. La que sí es ajena a nuestras estructuras es la oposición  consul (sujeto) / consule (CC), es decir, el cambio de la forma de una palabra para expresar diferente función sintáctica. En castellano variamos la forma del pronombre personal según su función: Yo (sujeto/ atributo) – me (OD)- para mí (OI)- conmigo (CC),  pero es el único resto de la caracterización de las lenguas flexivas, que consiste, precisamente, en ese cambio formal para indicar las funciones.

g. Has de tener presente, por mucho que te cueste creerlo, que los textos SIEMPRE tienen sentido, así que has de buscar la coherencia del texto que redactas como “traducción”, que a la vez ha de ser correspondiente con la sintaxis latina.

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La literatura latina se inspirará en la literatura griega, cuya lengua enriqueció siempre las letras romanas, para expresar valores más complejos y metafóricos. Su división se puede hacer según un criterio cronológico, estableciendo cuatro claros períodos, o bien, clasificando autores y obras con un criterio de géneros literarios. 

Periodos de la literatura latina:

1.      ARCAICO (hasta el 100 a.C.)Podemos hablar de una primera etapa preliteraria, entre los s.VIII-III, siendo a partir de ese momento cuando se puede empezar a hablar de literatura (etapa literaria  o época de Plauto)

POESÍA TEATRO SATIRA PROSA
-Livio Andrónico (240-207)-Nevio (235-204)

-Ennio (239-169)

Comedia: Plauto (254-184) y Terencio (¿-166)Tragedia: Pacuvio y Accio (s.II a.C.) -Lucilio (180-103 a.C.) -Apio Claudio-Catón el Censor (234-149 a.C)

-Tiberio Graco

-Gayo Graco

 2. CLASICO (s.I -hasta la muerte de Augusto el 14 d.C.)a. Época de Cicerón

POESÍA PROSA
-Lucrecio (98- 55 a.C)-Catulo (87-54 a.C.) Oratoria: Cicerón (106-43 a C)Historiografía: César (101-44 a.C), Salustio (87-35 a.C), Cornelio Nepote (99-24ª.C.)

Enciclopedistas: Varrón (116-27 a.C.)

 b. Época Augustea

POESÍA ELEGÍA PROSA
-Virgilio (70-19d.C.)-Horacio (65-8 dC)

-Ovidio (43-17 dC)

-Propercio

-Tibulo

Historiografía: Tito Livio (43a.C-17dC)

Retórica: Séneca el Viejo (55aC-39 d.C)

 3. POSTCLÁSICO (s. I-II d. C.)

POESÍA PROSA
Epopeya Histórica: Lucano                                Valerio Flaco                               

 Estacio

Novela: Petronio              Apuleyo
Sátira: Marcial          

Juvenal

Historiografía: Veleyo Patérculo, Valerio Máximo                        

Quinto Curcio                        

Tácito y Suetonio (s.II)

Fábula: Fedro Retórica: Lucio Aneo Séneca               

 Quintiliano               

Plinio el Joven

Bucólica: Calpurnio Siculo Prosa científico-técnica:

Plinio el Viejo                                       

Columela                                       

Celso                                       

Aulo Gelio

 4. TARDÍO (hasta mediados de s. VII d.C)

Fin.II-principio s. III s. IV-V s. VI-VII
-TertulianoSan Cipriano Historia: Aurelio Victor, Sulpicio Severo

Erudición: Donato, Servio, Lactancio, Macrobio

Prosa cristiana: San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín

Poesía: Avieno, Ausonio y Prudencio.

-Boecio (filosofía)

-Gregorio de Tours (historiografía)

-San Isidoro (etimología)

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