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Archive for 18 enero 2009

Stanislas Dehaene, miembro de la Academia de las Ciencias francesa y profesor de psicología cognitiva experimental en el Collège de France, es Consejero Científico del programa  « Cerebro y Educación”, de la OCDE, y ofrece su opinión sobre la enseñanza de las lenguas antiguas en la emisión de la entrevista que le hizo Elizabeth Antébi y que fue emitida por el Canal Academie el 13 de enero de 2008.

 

La periodista Elizabeth Antébi comienza su entrevista aludiendo al posible interés que desde un punto de vista científico puede tener el aprendizaje de las lenguas clásicas, por su repercursión sobre las conexiones cerebrales, para permitir contrapesar las “devastaciones” de la lectura global. Recordemos que en 2006 el ministro de Educación Gilles de Robien, en Francia, alentó una campaña contra el método de aprendizaje de lectura global.

El profesor Dehaene admite los intereses que pueden  implicar estas lenguas porque se hacen conexiones a muchos niveles. De entrada, en el caso del griego, se aprende ya un nuevo alfabeto que ofrece diversas experiencias porque implica unos símbolos nuevos; esto supone el placer de poder reconocerlos después en los monumentos antiguos, por ejemplo. También hay que decodificar nuevas reglas fonéticas, nuevas estructuras gramaticales, e incluso el concepto mismo de declinación lleva al estudiante a descubrir aspectos de su propia lengua que están algo ocultos, menos visibles.

Pero, lo que es evidente para este especialista cognitivo es que el trabajo que se da en el cerebro del niño con el aprendizaje de las lenguas clásicas deriva en las ventajas propias del bilingüismo. No se han realizado estudios (aún) sobre el impacto del aprendizaje del latín y el griego en el cerebro de los niños, pero el aprendizaje de distintas lenguas tiene una repercusión extremadamente positiva en el cerebro. A nivel biológico, esta repercusión se traduce en un desarrollo particular de determinada zona del cerebro que se llama girus angular.

 

 

 

Este girus angular es una circunvolución que se ocupa de ciertos aspectos del tratamiento del lenguaje. Y actualmente se sabe algo que es, tal vez, aún más importante que esta doble competencia lingüística, y es que en las personas que dominan varias lenguas se da una generalización positiva de aptitudes o capacidades que no son sólo específicas del lenguaje sino que van más allá.

Stanislas Dahene explica que las personas que conocen varias lenguas adquieren competencias de atención diferentes, más acusadas, y que implican cierta habilidad superior en el cambio de tareas. Cuando se conocen distintas lenguas se deben realizar elecciones, pasar de una palabra a otra, e incluso de un matiz a otro, y ello implica la capacidad del cambio de atención rápido y eficaz que luego se puede usar en otro tipo de situaciones. En los ejercicios de traducción de las lenguas clásicas se exige un alto grado de concentración para poder encontrar la palabra adecuada en el paso constante de una lengua a otra, y este trabajo de selección se generaliza y se traslada a otras competencias.

Además, el desarrollo de la lógica es evidente y, en general, el trabajo con las lenguas clásicas, en sus distintos aspectos, suscita una interesante mobilización en el cerebro del estudiante

En definitiva, el profesor Dehaene entiende en sus estudios sobre el desarrollo neurológico cerebral que las lenguas clásicas benefician en los alumnos el desarrollo de capacidades que van más allá de las meramente lingüísticas

 

MÁS INFORMACIÓN:

http://canalacademie.com/spip.php?article2602&var_recherche=Stanislas

 

 

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MITOLOGÍA Y ARTE

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