Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 4 enero 2010

Para la construcción de los acueductos, Roma creó el cuerpo específico de funcionarios llamado familia publica aquarum, integrado por topógrafos (mensores), ingenieros (mensores aedificiorum), administrativos (scribas), capataces de obra (libradores), fontaneros (plumbarii), tesoreros y esclavos públicos. Los capataces se encargaban de los artesanos libres, los obreros, los esclavos especializados, así como del material, los animales de carga, los víveres, las herramientas y el pago de salarios. El trabajo comenzaba en varios puntos del trazado al mismo tiempo.

El acueducto de Cella, realizado en el s. I d. C., era de una gran longitud y debía realizarse en un terreno muy desigual, lo que debió suponer un gran trabajo y se aprovecharon las curvas naturales del terreno. Partía de los alrededores de Albarracín y llegaba hasta Cella. Fue una de las obras públicas hidráulicas más importantes de la Península Ibérica.

Tiene casi 25 km. y se extiende paralelo al río Guadalaviar del que toma el agua,

con una conducción que mantiene alternancia entre las galerías excavadas en la roca con los canales a cielo abierto. El caudal era de unos 300 litros por segundo, para abastecer a la ciudad romana que existía en la actual Cella desde el s.I d.C.

Se excavaron cerca de 9 km. de galerías en la roca, con casi cien pozos de ventilación, y se ha calculado que se llegaron a extraer 50.000 metros cúbicos de escombros.

Cerca del pueblo actual de Gea de Albarracín, el acueducto se hace subterráneo, llegando en algunos puntos de la galería a alcanzar los 60 metros de profundidad, y vuelve a la superficie al aproximarse al núcleo de Cella. En el momento de la conquista cristiana de Cella, el acueducto ya no estaba en funcionamiento.

Actualmente hay varios tramos que pueden visitarse entre Albarracín y Cella.

Uno de esos tramos es el barranco de los burros.

Excavado en la roca, el trazado del acueducto discurre por los laterales del barranco, y a intervalos regulares se abren ventanas laterales o loculi, que servían para entrar el aire, los obreros y sacar el escombro acumulado.

 

Al llegar a la esquina del barranco, el acueducto sale a cielo abierto y luego vuelve a introducirse en la ladera opuesta del barranco.

 

Es una visita muy recomendable, cerca de pueblos tan emblemáticos como Albarracín, Bronchales o Griegos.

Más información: http://traianus.rediris.es/textos/cella.htm

Anuncios

Read Full Post »