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LAS THESMOFORIAS

Las Thesmoforias era un festival celebrado sólo por mujeres casadas con ciudadanos atenienses, y la participación  masculina estaba absolutamente prohibida, excepto la de hombres ricos que corrían con los gastos del festival. Se celebraba la búsqueda por Deméter de su hija Perséfone que había sido raptada por Hades (los beocios llamaban a esta fiesta “la Dolorosa” en referencia al dolor de Deméter) Tenía lugar  en el mes de Pyanopsión, octubre-noviembre, en el que se representaba con aflicción la bajada de Perséfone a los infiernos y con alegría su resurrección de entre los muertos.

El mes de Pianopsión era muy rico en fiestas. La Pyanopsia, en honor a Apolo, ofrecía al dios el día 7, a la puerta del tempo, un plato de habas o de otras legumbres amasadas con harina de trigo y un muchacho, cuyos padres debían vivir, llevaba en procesión el eiresione, que era un ramo de laurel y de olivo adornado con cintas de lana rojas y blancas y cargado con las primicias de frutos, como un talismán de fertilidad, mientras los muchachos cantaban. Otros ramos iguales se ponían en las puertas de las casas y por la ciudad, como un rito de magia propiciatoria, y permanecían colgados hasta el año siguiente. El día después se celebraban las Teseas y quizá las Cibernesias o fiesta de los pilotos.   

Si éstas pueden considerarse fiestas de recolección, las Thesmoforias, entre el 11 y el 13, se dedican ya al nuevo ciclo de la vida, en honor de Deméter  Tesmófora que vela tanto por la siembra en los campos como por la fecundidad de las mujeres. Este mito del rapto de Perséfone  ha sido visto como una descripción del ciclo agrícola: la diosa es el grano que ha de ir bajo tierra así que, de esta muerte aparente, surge el nuevo fruto. Amenaza el hambre cuando desaparece Perséfone, pero para alegría de dioses y hombres, retorna, y con ella la bendición del grano de Deméter.

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Busto de Deméter(Museo Termas Diocleciano, Roma)

De ahí que se aplicara el nombre de descenso y ascensión (cátodos y ánodos) al primer día. Tras nueve días de abstinencia sexual, las mujeres subían en procesión a la Pnix, en cuya ladera estaba el Tesmoforio, el templo en que celebrarían la fiesta; allí preparaban con plantas unas camas para acostarse, plantaban unas tiendas de campaña que compartían por parejas y en la que permanecían los tres días. Ese día desenterraban los restos putrefactos de ofrendas agrícolas (dulces de leche con forma de serpientes, cerditos y órganos sexuales) que habían enterrado cuatro meses antes, probablemente durante otra festividad femenina, las fiestas Esciroforias. Estos restos se dispersan por los campos para renovar su fuerza generadora.

El segundo día tenía el nombre de nésteia, es decir «ayuno». En él es donde Aristófanes sitúa la acción de su comedia Las Tesmoforias. Las mujeres, en riguroso ayuno y retiro conmemoraban el luto de Deméter por la pérdida de Perséfone sentadas en el suelo, sin adornos. En memoria de la transformación de la diosa en caballo, las mujeres realizan una procesión nocturna con velas encendidas, vestidas de negro y ataviadas con adornos.

El tercer día es el de kalligenia o “bello nacimiento” y estaba dedicado a la fertilidad. Se hacía la ofrenda a las diosas frutos, gachas y queso; las mujeres se entregaban a bromas obscenas, manipulaban figurillas de barro que representaba el órgano sexual femenino, se flagelaban con ramos verdes, y proferían palabras y burlas obscenas, con fe en su poder mágico para lograr una más fecunda fertilidad de los campos: se suponía que todas esas prácticas favorecían la fecundidad. Ese día las semilla, junto a los desperdicios de los cerdos, eran esparcidas por los campos.

Se cuenta que cuando Hades raptó a Perséfone, había casualmente en el  lugar un porquerizo llamado Eubuleos con sus cerdos, y todos fueron engullidos por la misma hendidura por la que desapareció Perséfone con Hades. Por ello, en las Thesmoforias se conmemoraba su desaparición echando cerdos a las grietas de la Tierra; el hecho de que en ninguna fuente se indique que también se lanzaban imágenes de Perséfone hace pensar a Frazer que los cerdos eran vistos como la propia diosa. De hecho, hay una leyenda que dice que cuando Deméter buscaba las huellas de su hija, encontró que las pisadas de Perséfone habían sido borradas por una cerda, y parece que las mujeres comían en esas fiestas carne de marranas, como si fuera una comunión con la misma diosa. 

J.G.Frazer señala que en las Thesmoforias junto con los cerdos eran arrojados otros objetos o emblemas de fecundidad (piñas, tortas cocidas) en el recinto sagrado de Deméter con la intención de vivificar la tierra y el vientre de las mujeres. Estos recintos o “hendiduras de Deméter y Perséfone” eran cuevas o criptas sagradas, donde parece que había serpientes guardianas que se comían los cerdos, tortas y demás. Al parecer, en el festival del año siguiente tres mujeres, tras observar tres días de pureza ceremonial, descendían en busca de los restos podridos ahuyentando a las serpientes, y los depositaban en el altar de la diosa. Si se enterraban estos restos junto con las semillas de cereal, se suponía que habría una buena cosecha. Este valor de los cerdos no es extraño; en los Misterios Eleusinos se sumergían lechones en el mar que luego eran sacrificados, y en general se consideran en todo el folklore europeo una encarnación del espíritu del grano. Tal vez porque su ciclo vital es una imagen de la fertilidad de la tierra, dado que este animal crece muy de prisa, tiene numerosas crías y parece “arar” al horadarla con el hocico. Era el animal consagrado a Deméter, por lo que se le sacrificaba en sus misterios del mismo modo que se sacrificaba anualmente un cerdo a Osiris en Egipto y los romanos, en las Ambarvalia o fiesta de purificación de los campos, ofrecían a Marte una Suovetaurilia, es decir, el sacrificio de un cerdo, una oveja y un toro.

FUENTES:

La rama Dorada, J.G.Frazer (Fondo de cultura económica, Méjico, 1922)

Todo sobre la Atenas Clásica, VVAA (Ed. Grijalbo, Barcelona, 1973)

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